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Las idas y venidas de un convenio pesquero.


La flota gallega ha hecho aguas en el tema del convenio pesquero con Marruecos, desde que el mes pasado el comisario de pesca europeo. Fischler, anunció que las conversaciones con Marruecos no iban a llegar a buen puerto. Ahora, el horizonte pasa por un más que criticada reconversión de la flota pesquera, en cuyos planes de incluye el desguace de barcos.
Nacidos para el mar, educados en el mar, grandes conocedores del abecedario del mar... pero nada más. ¿Qué les queda a los marineros tras el que parece y es el definitivo fracaso de las negociaciones con Marruecos por renovar el tan ansiado acuerdo pesquero para faenar en el banco pesquero canario- sahariano?. En 1995 expiró el tratado con el reino alahuita que permitía, con importantes ayudas comunitarias, a más de 300 barcos españoles faenar en aguas del país vecino. Cuatro años más tarde, en 1999, comienza el fin. A partir de entonces, las negociaciones fracasadas y las ayudas europeas a marineros españoles fueron los principales ejes de esta historia con final no tan feliz. A cuatro meses de la finalización del convenio, las autoridades marroquíes sostenían firmemente que el tratado, gracias al que faenaban en sus aguas 450 barcos, de los que 389 eran españoles no se iba a renovar. A cambio de las casi 200.000 toneladas de pescado que estos navíos capturaban, el país norte- africano recibía 1600 millones de dirhamns (25.000 millones de pesetas) al año, cantidad que ya no había incluido dentro de su presupuesto para ratificar su oposición a cualquier extensión del pacto. Muy lejos queda esa reunión del 17 de agosto del 99, en la que Aznar mantuvo una juntanza amistosa con Mohamed VI, tras la que declaró que el rey marroquí había acogido positivamente sus propuestas en torno al caladero. Al final, esas palabras no reflejaron la realidad, ya que el escollo bilateral de 1995 se repite ahora. La madrugada del 30 de noviembre de 1999 los trabajadores del mar españoles tuvieron que recoger amarras e irse por la puerta de atrás: finalizó el convenio. Desde entonces, los tira y afloja entre las partes en conflicto han sido el pescado de cada día de los que veían, impasibles, pero con ayudas en los bolsillos, la evolución de su futuro. La negociaciones se retomaron en Bruselas el 15 de septiembre de ese año, y el 20 de diciembre tuvo lugar el primer encuentro entre el comisario europeo de pesca, Fischler y Yhami El Kliyari, su correspondiente alahuí. Los puestos de 4225 trabajadores del mar estaban en juego; no obstante, ya por esas fechas se hablaba de prejubilaciones para 4500 marineros del total del 6500 personas adscritas a la seguridad social, de los que al menos 199 eran ciudadanos marroquíes con permiso de trabajo en España.

El bastón que sustentó y acalló a los marineros – las ayudas- llegó en diciembre a todos aquellos marineros que hubiesen cotizado un mínimo de seis meses en la seguridad social; no obstante, las prórrogas para estas subvenciones se han ido acumulando con el tiempo. Prejubilaciones, reconversiones... eran temas sobre los que los afectados y sus representantes no querían ni oír hablar. El 20 de diciembre de ese año, Fischler llega a Marruecos con la cartera de la Unión Europea bajo el brazo para negociar propuestas como la creación de empresas mixtas entre los dos países y una oferta monetaria. No obstante, el gobierno alahuíta chocaba en sus intereses económicos con el comisario y pretendía una reducción drástica del número de barcos que faenarían en su caladero. Las negociaciones se sucedieron unas tras otra durante más de un año, pero, cuando más cerca parecía estar el tratado, más se alejaba en la realidad; y mientras, los armadores y marineros guardaban la esperanza de un acuerdo para enero de este año. Pero el 10 de enero de este año. Prodi rogó a Marruecos que aclarar sus intenciones en el tema del acuerdo pesquero. Y sus intenciones han quedado claras: más dinero, menos barcos españoles. Más posibilidades para sus paisanos en barcos peninsulares... El cinco de abril Fischler descartaba la posibilidad de llegar a un acuerdo pesquero con Marruecos y que la prioridad sería ayudar al sector pesquero español a superar la crisis: ¿pero cómo van a trabajar barcos que habían sido casi exclusivamente construidos para trabajar en el banco canario- marroquí, gracias a ayudas de esa misma Comunidad Europea?. Sin duda, las preguntas no parecen tener respuesta en este tema. Durante el pleno parlamentario celebrado en Bruselas el día 4 de abril, el comisario europeo de pesca, declaraba que los intereses marroquíes superaban con creces la normalidad, y que la incompatibilidad entre ambas partes había quedado clara. Y el comisario europeo hizo mención a nuevas ayudas y al desarrollo de empleos alternativos para las poblaciones afectadas: ¿pero qué van a hacer esas gentes que conocen sólo ese abecedario del mar en su madurez, si se les retira el único pan que pueden llevar a sus redes?...